las desapariciones
Aquel primer día de invierno las temperaturas eran bajas y los días grises. Ir a clase era agotador y poca gente iba. Las clases eran breves y cortas y la gente se quedaba en casa por culpa de las primeras gripes del año.
Un lunes frío pero soleado al tocar el timbre todos los alumnos entraron a aquella clase de 3ºA. A partir de las 11 de la mañana Maitane, Ana y la mitad de la clase desaparecieron durante esos días a las mismas horas. Los profesores no dijeron nada pensado que era todo por causa de la gripe.
Dos horas más tarde sólo quedábamos Andrea, Alaitz y yo, y ya no dábamos clase porque no quedaba gente.
— ¿Qué está pasando?— dijo Andrea
— Esto es muy extraño—añadió—y justo la víspera de mi cumpleaños. Estoy asustada.
— No, mujer, no nos va a pasar nada—la tranquilizó Alaitz, sin estar muy convencida de sus palabras.
Después de comer, no había ni un solo profesor y sólo estábamos Andrea y yo. Nosotras no sabíamos lo que estaba ocurriendo ni qué decir, ni siquiera qué hacer, así que decidí dejar a Andrea en clase y salí a ver qué estaba sucediendo. Me metí en el aula de audiovisuales que era en la única desde la que se oían ruidos y allí descubrí a mis tutores y a los alumnos montando una gran fiesta sorpresa a Andrea. Al día siguiente después de estar todo preparado para la fiesta fuimos a clase todos los alumnos y le dijeron a Andrea que nos acompañara a audiovisuales. Andrea se puso tan contenta por la fiesta de despedida que le habían hecho sus compañeros y tutores del instituto que de la alegría y del cariño que sentía a ese instituto decidió no irse a otro y acabar los estudios con su clase y sus profesores.
